Etiqueta: amor

Cenizas (otrora fuego)

Cenizas (otrora fuego)

Fuego, te ordeno,
quémame una y mil veces
hasta dejar desidia,
Sodoma y Gomorra,
no más entretenciones,
no más besos de quince años:
entrégate en un viaje a otros mundos
de temperaturas elevadas y muchedumbres de dos;

concédeme
otro baile inquisidor,
nuevamente entrega entre tu mirada y la mía,
nuevamente aliento
nuevamente alcohol

nuevamente hace un año
cuando todo era bosque y viento,
no fuego,
no flores marchitas y huracanes desprovistos de final

te vuelves imposible:
la entropía me impide
renovar en fuego
nuestras cenizas

(apenas se escucha
frágil
el murmuro de ciertos montículos de ceniza quemada,
el naraja del filtro de un cigarrillo,
los muchos murciélagos que éramos
cayendo en picada)

Helicópteros

Helicópteros

Busqué tu amor entre las nubes,
sobrevolando todos tus cafés favoritos
y perdí el rastro:

no hallé señales de humo,
no botellas, no espejos,
no pedazos de corazón
no simetría

no hallé camino hacia ti

me pregunto, querida,
para qué sirven los helicópteros
si no para seguir, futilmente,
tus pasos.

Diastema

Diastema

cavidades separadas
espacio inexorable inamovible
abismo fortuito in/visible
inseparaciones

caos que no se puede
t o c a r

c’est l’amour
dos dientes separados
con complejos de ortodoncista
intentando construir puentes

Paisaje nuevo

Paisaje nuevo

Cambiaría en cualquier momento el verde de tus ojos por el negro de una noche sin gritos.

Tomaría un avión lejos,
a Francia
(no, a Groenlandia)
para no volverte a ver,
y si te llegas a aparecer por allá
tendré que construir una nave
e hiperviajar a otras galaxias
con planetas de colores carmesí y caoba
en donde esté a salvo del pasto, de la mentira,
del engaño
de tu mirada.

Pero no puedo.
No tengo pasaporte,
estoy indocumentado,
y condenado
a buscar los colores del otro lado de los cercos.

 


Imagen: Aero Icarus

Bang bang

Bang bang

A veces, el amor es como una ráfaga continua de disparos en pocos segundos. Estás caminando por la calle, o corriendo a tu salón de clases, y de repente estás en el medio de un tiroteo, y ves a todos caer alrededor de ti y se te nubla la visión, y entonces ves a alguien que sigue de pie, y corres tras ese alguien sin pensarlo dos veces, temiendo por tu vida y temiendo por la suya, aunque todavía no lo sepas. Llegan juntos a un lugar seguro (al menos, parece serlo) y juran protegerse el uno al otro, y son felices, y regresan y todos están bien y nadie está muerdo y comienzas a pensar que las balas nunca existieron. Y luego, sin esperarlo, ocurre otro tiroteo, y caes al piso pero solo tú, y sin poder moverte ves como corren, como corren y te dejan en el suelo, junto otros mil cadáveres, y luego parpadeas y sigues vivo y no te han dejado, no todavía, pero sabes que todo es vano, y que acabas de morir mil muertes para sus ojos.

Naufragio

Naufragio

la brisa de la costa se lleva nuestros días
(yo los cuento:
uno,
dos,
cien,
a veces ninguno)
no nos damos cuenta
de la trampa que reflejan las olas
y antes de que pueda entender por qué tu voz se aleja
me convierto en isla

dejé de contar los días,
ahora solo pierdo las noches
lanzando botellas al mar
con navajas y últimos besos