The Trooper

The Trooper

a J.

Marcho a través de la muchedumbre para llegar a ti,
sin caminos,
sin solicitación.

Solo el poema y los astros
guían a mis piernas,
indetenibles por cuenta de otros,
a tus cauces malditos.

Y si es cierto que podré llevarme tu vida
a cambio de la mía,
entonces me entrego sin premura
al suave beso de la hoz y del abismo:
mi eternidad yace
en tu último suspiro,
en tu último aliento,
en el canto de los pájaros que revolotean nuestras corrupciones.

En esta lucha nadie gana y todos pierden;
o lo que es lo mismo,
perdí al verte por primera vez
y sentir
      tus mariposas en mi pecho,
      tus garras a través de mis tejidos magros,
      tu pólvora ennegreciendo mi piel.

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