Afraid.

Afraid.

Quién no tiene miedo de espantar a los pájaros
de la pradera, de no volver a escuchar sus cantos,
de quebrantar la inmortalidad de los jilgueros y los canarios,
de los cardenales rojizos que Papá solía perseguir a las afueras de Guadalupe
        — ahora, espejismos,

quién no quiere volver a los leones marinos, tumbarse a orillas del mar y esperar
la pesca perfecta, la lucha con todos los tiburones, el regresar quién sabe cuándo
a cuatro paredes, una fogata y una olla llena de fideos tibios,
el sabor
        del hogar.

  baby, i’m afraid of loving you
( really, i’m so afraid
  of hurting again. )

Mis mil y un laberintos, mis mil y un círculos concéntricos,
ahora convergen y confluyen. No lo sé todavía, pero lo presiento:
la sangre ya no es roja, es de un lila tenue, lleno de
        incertidumbres
        desasosiegos
        ansiedades
        penumbras,
                eso es lo que soy ahora:
                   una duda eterna,
                   una persona hecha ave,
                   con alas rotas,
                   y sin saber cómo regresar
                       al Cielo.

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