Categoría: Prosa

Nuestro cigarrillo

Nuestro cigarrillo

Si el poema se abriera en fidelidad y me ofreciera certeza en alguna de las interrogantes que me aquejan, preguntaría sin duda alguna cuántas veces podré volver a encender nuestro cigarrillo hasta que el viento y las cenizas lo consuman todo sin vuelta atrás.

Preguntas

Preguntas

Me pregunto cuántos de nuestros hilos ahora rotos son canciones me pregunto cómo dejar de sangrar al escucharlas me pregunto muchas cosas cómo estás dónde estás quién te escribe al whatsapp quién te arrulla al dormir a qué huele tu cuello si ya no es a mi perfume me pregunto si fui yo me pregunto mil veces por qué a veces preguntamos y no recibimos respuesta me pregunto si algún día volverás bzz bzz bzz…

Colores en el exilio

Colores en el exilio

Nuestro laberinto cromovegetal, único en el mundo, es apenas un reflejo parpadeante de sí mismo: ahora no es más que un agujero obsceno de madera podrida, hierba crecida y serpientes animales rastreros. Y de negro, ya no más color.

La cromointerferencia one-way only se lo llevó todo.

Bang bang

Bang bang

A veces, el amor es como una ráfaga continua de disparos en pocos segundos. Estás caminando por la calle, o corriendo a tu salón de clases, y de repente estás en el medio de un tiroteo, y ves a todos caer alrededor de ti y se te nubla la visión, y entonces ves a alguien que sigue de pie, y corres tras ese alguien sin pensarlo dos veces, temiendo por tu vida y temiendo por la suya, aunque todavía no lo sepas. Llegan juntos a un lugar seguro (al menos, parece serlo) y juran protegerse el uno al otro, y son felices, y regresan y todos están bien y nadie está muerdo y comienzas a pensar que las balas nunca existieron. Y luego, sin esperarlo, ocurre otro tiroteo, y caes al piso pero solo tú, y sin poder moverte ves como corren, como corren y te dejan en el suelo, junto otros mil cadáveres, y luego parpadeas y sigues vivo y no te han dejado, no todavía, pero sabes que todo es vano, y que acabas de morir mil muertes para sus ojos.