Categoría: Poemas

Que no se te pase

Que no se te pase

Que no se te pase
ser Eros,
ser Atlas,
saltar de golpe hasta los astros,
(no) esperar el rebote, el golpe,            el choque.

Que no se te pase
llenar el tintero,
escribir tres líneas indelebles para renovar los votos
antes de salir de casa.

Que no se te pase
esperar a Godot en la parada de Bellas Artes,
regresar a los libros con cada parpadeo
      a tres mil poemas por segundo,
perder el autobús, perderte en el viaje
para volver al día siguiente, como si nada hubiera pasado,
con una sonrisa.

Que no se te pase
la mundanidad:
     desayunar almorzar morir cenar otra vez
     ocultarte de noche (algunas noches)
     invocar el canto de los      desdoblar los recuerdos cada noche

     cortar cada hilo,
     ahogarlos,
     ahogarte.

Que no se te pase
ocultar todo atisbo de extrañeza
     – no vocalización, no presencia,
       nunca un fenómeno o manifestación.

Que no se te pase
llenar de humo tu rostro para tener más vida
alrededor de los ojos.

Que no se te pase
escribirle mil poemas a la luna y al futuro
mientras se apagan una a una
las estrellas.

Que no se te pase
limpiar la casa y ordenar las cucharas,
llenar de recogijo a quienes viven contigo,
olvidar la última rebanada de pan y encontrar migajas:

     crear polvo.

Que no se te pase
esconderte de la muchedumbre para bailar salsa
               con dos pies izquierdos,
derramar el trago, derramar el vaso,
ubicar      el otro pie derecho,
cerrar los ojos y volver a nacer
en llamas plateadas.

Que no se te pase
amanecer descalzo,
desconcertado,
en ciertos regazos.

Que no se te pase
recibir un golpe y poner la otra cara,
correr por Chacaito a las 7 de la noche
buscando cómo regresar a quién sabe qué encuentro,
para qué si ya no hay estrellas ni aves migratorias,
solo nubes,
     solo tierra

y tristeza.

Que no se te pase esperar al día en que la barca haya zarpado
y el fuego de altamar consuma todo,
hasta la tinta.

21/04/2018

21/04/2018

Son las 6:56pm. Mi ventana se ha transformado en un lienzo de azules, amarillos y naranjas de tarde, turbados por una única nube uniforme, maciza, armónica.

No estás aquí para compartir conmigo este atardecer.

¿Cómo atardece en Catia? ¿Qué más da?

Compartí contigo mis estrellas fugaces.
Todo lo demás es prescindible.

De la Nada

De la Nada

De repente, el día se hizo noche; la fiesta, Silencio. Caos. O lo que es lo mismo, Nada.

Me recosté del borde de la terraza. Las luces apagadas, la luna ofreciendo ciertos atisbos de lucidez, la neblina que, sin invitación, hacía suya mi morada.

***

Una montaña que sobresale entre la ceguera,
oscura, imponente;
un roble o un pino,
ya no sé distinguir,

símbolos de la vigilia,
del repensar y el despensar.

El olor del café de Mamá a las tres de la mañana
(un espejismo:
Mamá no está
y el café se hace a las cuatro de la tarde),
la lluvia,
la soledad.

El pico del avión que se eleva
sin saber a dónde regresar:
abróchense los cinturones para qué,
más vale caer en picada y morir entre las olas
que otra decepción de altura.

Desdoblarse en otra lengua,
en geometrías que ya no existen.

***

De las líneas de un teseracto desdibujé
una realidad no-sola.

Estabas ahí. Nuevamente ahí.

De la nada, encontré un hogar.

De la Nada, escribí un poema.

Geometrías

Geometrías

Elucubrar una huída,
escapar de la ausencia de ambos cuerpos
ante la penumbra;
diseñar un octágono con nuestras partes,
decalogar en conjunto
uniendo parlamentos,
entrelazándolos sin darnos cuenta.

Encontrar todos los caminos de(l) no-retorno.
Perdernos sin miedo.
Reaparecer,
repetir,
volvernos aristas.

Escapar también significa regresar
a un lugar de dimensiones conocidas;
eso es, para mí,
el hogar.

Sober

Sober

Escribo líneas etílicas disociado
y lo hago por ti, como todo lo que hago
sin importar cuál de todas mis identidades adopte.

¿Qué más quieres, aparte de ser
el pensamiento que nunca se va por completo,
ni siquiera en presencia de los geranios y los jilgueros de color caoba?

Y de todas maneras, ocultas tus varias realidades
bajo tonos que desconozco y que no puedo descrifrar:
el alcohol solo ayuda a (re)pensarte
pero no a (en)contrarte.

The Trooper

The Trooper

a J.

Marcho a través de la muchedumbre para llegar a ti,
sin caminos,
sin solicitación.

Solo el poema y los astros
guían a mis piernas,
indetenibles por cuenta de otros,
a tus cauces malditos.

Y si es cierto que podré llevarme tu vida
a cambio de la mía,
entonces me entrego sin premura
al suave beso de la hoz y del abismo:
mi eternidad yace
en tu último suspiro,
en tu último aliento,
en el canto de los pájaros que revolotean nuestras corrupciones.

En esta lucha nadie gana y todos pierden;
o lo que es lo mismo,
perdí al verte por primera vez
y sentir
      tus mariposas en mi pecho,
      tus garras a través de mis tejidos magros,
      tu pólvora ennegreciendo mi piel.

Navidad

Navidad

Ya no suenan las campanadas
  pam
    pam
        pam

en mi calle
en mi barrio.

Los pocos faros que aún encienden
hacen las veces de luces decembrinas;
eso cuando no quitan la energía eléctrica.

Anochecemos a eso de las siete u ocho
como si nada
vestidos sin saber para qué
en navidad
sin saber por qué.

Mamá olvidó tomar la foto familiar
(para qué si no hay sonrisas fingidas
ni cámaras
ni alientos
ni estar)

Mañana es lunes
y hay que trabajar
como si nada
y volver a decir
felices fiestas
como si nada
aunque el adjetivo esté de más.