Categoría: Poemas

01:47am. Reflexiones (o espejismos).

01:47am. Reflexiones (o espejismos).

la noche es un espejo
que cautiva lamentaciones y nostalgias misceláneas:

se erige, como un rascacielos de monopolio
y rasga con sus antenas puntiagudas
todas las membranas que soportan las angustias;

ellas caen en un charco carmesí, sin fondo,
y lo llenan, se despliegan en papiros y libros oxidados,
roban las estrellas del cielo y dejan agujeros de confesionario.

yo no sé por qué tu mirada, en la noche,
brilla con otros tonos:
pienso,
somos polvo,
soplo: nos elevamos, nos perdemos,
nos desfiguramos,

nos reencontramos,
y sale el sol
(hasta mañana).

Afraid.

Afraid.

Quién no tiene miedo de espantar a los pájaros
de la pradera, de no volver a escuchar sus cantos,
de quebrantar la inmortalidad de los jilgueros y los canarios,
de los cardenales rojizos que Papá solía perseguir a las afueras de Guadalupe
        — ahora, espejismos,

quién no quiere volver a los leones marinos, tumbarse a orillas del mar y esperar
la pesca perfecta, la lucha con todos los tiburones, el regresar quién sabe cuándo
a cuatro paredes, una fogata y una olla llena de fideos tibios,
el sabor
        del hogar.

  baby, i’m afraid of loving you
( really, i’m so afraid
  of hurting again. )

Mis mil y un laberintos, mis mil y un círculos concéntricos,
ahora convergen y confluyen. No lo sé todavía, pero lo presiento:
la sangre ya no es roja, es de un lila tenue, lleno de
        incertidumbres
        desasosiegos
        ansiedades
        penumbras,
                eso es lo que soy ahora:
                   una duda eterna,
                   una persona hecha ave,
                   con alas rotas,
                   y sin saber cómo regresar
                       al Cielo.

Piedra Azul, 01:18am. Vómitos.

Piedra Azul, 01:18am. Vómitos.

Quiero vomitarle mis entrañas a la noche,
exponerle sin premeditaciones todas mis angustias,
la bilis, la metástasis, las ansiedades que me trae:
las estrellas ya no bastan, ya no son
puntos de apoyo,
y los vampiros precisan de nuestros cadáveres
para hacer, de ellos, pólvora y hollín;
quiero excomulgar cada pesar, cada letra erre doble,
cada aliteración bifocal,
rasgar la noche con mis uñas carmesí,
escapar de lo inentendible de los ciclos
y entender que la Liberación va más allá
de las ánimas y los cuerpos astrales.

No lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
[…]

🌪🔥

🌪🔥

Tormenta, huracán,
lo inevitable,
lo imbatible:
todo lo que nunca esperé{,
quizás lo que siempre esperé}.

No me queda de otra que empezar a girar al son de tus latidos,
cerrar los ojos, sonreir,
y prepararme, acaso, para el abismo.

No te vuelvas loco

No te vuelvas loco

No te vuelvas loco,
no liberes el desenfreno ni la pasión de los leones marinos.
Ellos son Libres,
no conocen las ataduras del cemento;
tú, en cambio,
eres Hombre, animal en cautiverio,
tu deber es resguardar tu integridad:

no miradas,
no rumores,
no secretos,

por lo que más quieras,
no m á s.

No te vuelvas loco
y rechaza
las pequeñas semillas de otredad, de cambio,
de lo no cotidiano,
así provengan de lo más profundo del ser.

No te vuelvas loco,
no vaya a ser que en tu vaga búsqueda de falsa liberación,
de lo que no está,
un día de estos,
escribas un poema.

Que no se te pase

Que no se te pase

Que no se te pase
ser Eros,
ser Atlas,
saltar de golpe hasta los astros,
(no) esperar el rebote, el golpe,            el choque.

Que no se te pase
llenar el tintero,
escribir tres líneas indelebles para renovar los votos
antes de salir de casa.

Que no se te pase
esperar a Godot en la parada de Bellas Artes,
regresar a los libros con cada parpadeo
      a tres mil poemas por segundo,
perder el autobús, perderte en el viaje
para volver al día siguiente, como si nada hubiera pasado,
con una sonrisa.

Que no se te pase
la mundanidad:
     desayunar almorzar morir cenar otra vez
     ocultarte de noche (algunas noches)
     invocar el canto de los      desdoblar los recuerdos cada noche

     cortar cada hilo,
     ahogarlos,
     ahogarte.

Que no se te pase
ocultar todo atisbo de extrañeza
     – no vocalización, no presencia,
       nunca un fenómeno o manifestación.

Que no se te pase
llenar de humo tu rostro para tener más vida
alrededor de los ojos.

Que no se te pase
escribirle mil poemas a la luna y al futuro
mientras se apagan una a una
las estrellas.

Que no se te pase
limpiar la casa y ordenar las cucharas,
llenar de recogijo a quienes viven contigo,
olvidar la última rebanada de pan y encontrar migajas:

     crear polvo.

Que no se te pase
esconderte de la muchedumbre para bailar salsa
               con dos pies izquierdos,
derramar el trago, derramar el vaso,
ubicar      el otro pie derecho,
cerrar los ojos y volver a nacer
en llamas plateadas.

Que no se te pase
amanecer descalzo,
desconcertado,
en ciertos regazos.

Que no se te pase
recibir un golpe y poner la otra cara,
correr por Chacaito a las 7 de la noche
buscando cómo regresar a quién sabe qué encuentro,
para qué si ya no hay estrellas ni aves migratorias,
solo nubes,
     solo tierra

y tristeza.

Que no se te pase esperar al día en que la barca haya zarpado
y el fuego de altamar consuma todo,
hasta la tinta.

21/04/2018

21/04/2018

Son las 6:56pm. Mi ventana se ha transformado en un lienzo de azules, amarillos y naranjas de tarde, turbados por una única nube uniforme, maciza, armónica.

No estás aquí para compartir conmigo este atardecer.

¿Cómo atardece en Catia? ¿Qué más da?

Compartí contigo mis estrellas fugaces.
Todo lo demás es prescindible.

De la Nada

De la Nada

De repente, el día se hizo noche; la fiesta, Silencio. Caos. O lo que es lo mismo, Nada.

Me recosté del borde de la terraza. Las luces apagadas, la luna ofreciendo ciertos atisbos de lucidez, la neblina que, sin invitación, hacía suya mi morada.

***

Una montaña que sobresale entre la ceguera,
oscura, imponente;
un roble o un pino,
ya no sé distinguir,

símbolos de la vigilia,
del repensar y el despensar.

El olor del café de Mamá a las tres de la mañana
(un espejismo:
Mamá no está
y el café se hace a las cuatro de la tarde),
la lluvia,
la soledad.

El pico del avión que se eleva
sin saber a dónde regresar:
abróchense los cinturones para qué,
más vale caer en picada y morir entre las olas
que otra decepción de altura.

Desdoblarse en otra lengua,
en geometrías que ya no existen.

***

De las líneas de un teseracto desdibujé
una realidad no-sola.

Estabas ahí. Nuevamente ahí.

De la nada, encontré un hogar.

De la Nada, escribí un poema.