Categoría: Poemas

[Sin título, I]

[Sin título, I]

La puerta se cierra.

La dejas caer,
la marcas como un muro,
nos separas:

el ocre de su madera es mil kilómetros de separación
entre tus labios y los míos
y siento la muerte,
me cubre entre noches de insomnio y poemas de amor;

afuera,
entre los árboles,
un ave de rapiña nos observa,
preparado

El cielo

El cielo

el jilguero se alza, vuela,
escapa
ante mínimos movimientos:
no se deja ver
bajo la cascada,
no muestra sus sobrios colores a cualquier extraño

dicen que,
si te ganas su confianza,
te extiende el ala
y te lleva
al cielo de los pájaros.

Helicópteros

Helicópteros

Busqué tu amor entre las nubes,
sobrevolando todos tus cafés favoritos
y perdí el rastro:

no hallé señales de humo,
no botellas, no espejos,
no pedazos de corazón
no simetría

no hallé camino hacia ti

me pregunto, querida,
para qué sirven los helicópteros
si no para seguir, futilmente,
tus pasos.

Uñas

Uñas

uñas negras
de tantos golpes,

uñas débiles
de mordiscos
y de anemia

uñas sucias
de labrar la tierra
sin descanso

uñas rotas,
uñas idas,
uñas siempre;

al final, todo se reduce a cuánta tierra pasó por entre tus dedos.

Luces brillantes

Luces brillantes

nunca he tenido ojos
para las luces brillantes,

ellas pretenden cegar,
bloquear el viento con sus manos entreabiertas,
mirar por encima del asbesto
con sus picos y sus tijeras y sus miradas vacías
(sin piedad)

quizás
he hallado patria
en el lado oscuro de este bosque.

Otoño

Otoño

otoño es hojas amarillas en descenso
y partos sietemesinos
que no fueron esperados,
es lluvias de noviembre y vientos de abril,
es el piso de Maiquetía tapizando cada recuerdo,
es un beso rasgado, arrebatado, fortuito
es caer mil veces,
penetrar el bosque de los abedules
y volverse pedacitos
desperdigados
por el aire.

Sucesión de libros

Sucesión de libros

no soy más que una sucesión monótona de libros
que crece ad infinitum;

soy un poemario
de versos que se generan
de pedacitos de alma,
sal, canela
y lágrimas artificiales

soy mi propia novela
de principio a fin,
aunque me desconozco
sin título
y todavía no me he leído

soy la crónica de una vida anunciada,
sin rumbo y sin tinta
con la cadencia del ángel
y el suave rugido del asfalto

ando en búsqueda
perenne
de dos ojos y una vida
que se vuelvan
lector
y se lleven bien lejos
la primera duda,

el desconocimiento