Autor: Andrés Ignacio Torres

Bang bang

Bang bang

A veces, el amor es como una ráfaga continua de disparos en pocos segundos. Estás caminando por la calle, o corriendo a tu salón de clases, y de repente estás en el medio de un tiroteo, y ves a todos caer alrededor de ti y se te nubla la visión, y entonces ves a alguien que sigue de pie, y corres tras ese alguien sin pensarlo dos veces, temiendo por tu vida y temiendo por la suya, aunque todavía no lo sepas. Llegan juntos a un lugar seguro (al menos, parece serlo) y juran protegerse el uno al otro, y son felices, y regresan y todos están bien y nadie está muerdo y comienzas a pensar que las balas nunca existieron. Y luego, sin esperarlo, ocurre otro tiroteo, y caes al piso pero solo tú, y sin poder moverte ves como corren, como corren y te dejan en el suelo, junto otros mil cadáveres, y luego parpadeas y sigues vivo y no te han dejado, no todavía, pero sabes que todo es vano, y que acabas de morir mil muertes para sus ojos.

Naufragio

Naufragio

la brisa de la costa se lleva nuestros días
(yo los cuento:
uno,
dos,
cien,
a veces ninguno)
no nos damos cuenta
de la trampa que reflejan las olas
y antes de que pueda entender por qué tu voz se aleja
me convierto en isla

dejé de contar los días,
ahora solo pierdo las noches
lanzando botellas al mar
con navajas y últimos besos

Lombrices

Lombrices

a escasas horas de decidir la entrega
entre la muerte sobrevenida y el exilio autoimpuesto,
siento las lombrices:
miles, millones de ellas;

trepan, quién sabe a dónde,
dejan su estela podrida sobre pequeños caminos rojos
se alojan en mis recuerdos y en mis dolencias,
sobresalen de mi oído y me suspiran,
“cierra los ojos,
olvida la patria

aprende a volar
como el pájaro”

ignoran que carezco de alas
y de pasajes de avión

hallan hogar en mi estómago, devorándolo,
en una explosión gástrica
de duda insomníaca e ibuprofeno.

Humo

Humo

El ruido cesó de inmediato cuando el hombre ingresó al Palacio Federal Legislativo. Al principio, nadie lo reconoció. Luego, su identidad se hizo evidente. Esto sólo trajo más preguntas para todos los presentes en el hemiciclo.

Sí, tenía sus característicos ojos, con los cuales escrutó rápidamente los curules llenos, el desastre de papeles aquí y allá, los periodistas en la sala, los diputados caminando de un lado al otro. Sí, vestía su uniforme de CICPC, con el que se mostraba desde la clandestinidad en cada video subido a Twitter. Sí, lo escoltaban otros policías, algunos encapuchados, con y sin armas, quienes apenas dejaban espacio entre el sujeto y ellos.

Sin embargo, nadie esperaba ver a Óscar Pérez cubierto de sangre, con cortes frescos adornando su rostro, con un leve trastabilleo cada vez que apoyaba la pierna derecha en el suelo.

Read More Read More

Onírico

Onírico

cerrar los párpados es
entregarse al abismo sin cuerdas,
no ataduras,
no ligas,
no tarjetas de crédito deudas trabajo alcohol,
amanecer en Birmania,
en Eslovenia o en Dinamarca,
ser rey,
ser reina al mismo tiempo
ser granjero y cosechar lobos perlados,
aullarle al dios sol hasta volverlo tormenta,
nadar hasta llegar a Neptuno,
hacerse viento y arena,
escapar
caer por el agujero de conejo
s i n
f o n d o
a p a r e n t e
despertar al día siguiente para volver a ser humano

 


Imagen: atomicshark