Autor: Andrés Ignacio Torres

Triunfo

Triunfo

Triunfo. m.
momento
en que todo
está bien:
sonrisa momentánea,
subcutánea energía
que se manifiesta
a través de
besos
abrazos
palmadas
el estar ahí uno para el otro

el saber
que de ahora en adelante
nunca más se es uno
sino
muchos.

Semillas

Semillas

El cambio,
el asfalto brillante
no aparece de una noche a otra
por obra de ciertos duendes invisibles
o de las criaturas nocturnas que decidimos no ver.

Crear algo nuevo
es cosa de
dedicación
tiempo
esfuerzo,
día tras día;
es correr a la punta del Everest
y escalar un abismo

y salir victorioso.

 

Porto en mis bolsillos
pequeñas semillas de excelencia;
aro la tierra y,
a mi paso,
dejo a futuro pequeños bosques.

[Sin título, I]

[Sin título, I]

La puerta se cierra.

La dejas caer,
la marcas como un muro,
nos separas:

el ocre de su madera es mil kilómetros de separación
entre tus labios y los míos
y siento la muerte,
me cubre entre noches de insomnio y poemas de amor;

afuera,
entre los árboles,
un ave de rapiña nos observa,
preparado

El cielo

El cielo

el jilguero se alza, vuela,
escapa
ante mínimos movimientos:
no se deja ver
bajo la cascada,
no muestra sus sobrios colores a cualquier extraño

dicen que,
si te ganas su confianza,
te extiende el ala
y te lleva
al cielo de los pájaros.

Helicópteros

Helicópteros

Busqué tu amor entre las nubes,
sobrevolando todos tus cafés favoritos
y perdí el rastro:

no hallé señales de humo,
no botellas, no espejos,
no pedazos de corazón
no simetría

no hallé camino hacia ti

me pregunto, querida,
para qué sirven los helicópteros
si no para seguir, futilmente,
tus pasos.

Uñas

Uñas

uñas negras
de tantos golpes,

uñas débiles
de mordiscos
y de anemia

uñas sucias
de labrar la tierra
sin descanso

uñas rotas,
uñas idas,
uñas siempre;

al final, todo se reduce a cuánta tierra pasó por entre tus dedos.

Colores en el exilio

Colores en el exilio

Nuestro laberinto cromovegetal, único en el mundo, es apenas un reflejo parpadeante de sí mismo: ahora no es más que un agujero obsceno de madera podrida, hierba crecida y serpientes animales rastreros. Y de negro, ya no más color.

La cromointerferencia one-way only se lo llevó todo.