Autor: Andrés Ignacio Torres

Luces brillantes

Luces brillantes

nunca he tenido ojos
para las luces brillantes,

ellas pretenden cegar,
bloquear el viento con sus manos entreabiertas,
mirar por encima del asbesto
con sus picos y sus tijeras y sus miradas vacías
(sin piedad)

quizás
he hallado patria
en el lado oscuro de este bosque.

Otoño

Otoño

otoño es hojas amarillas en descenso
y partos sietemesinos
que no fueron esperados,
es lluvias de noviembre y vientos de abril,
es el piso de Maiquetía tapizando cada recuerdo,
es un beso rasgado, arrebatado, fortuito
es caer mil veces,
penetrar el bosque de los abedules
y volverse pedacitos
desperdigados
por el aire.

Sucesión de libros

Sucesión de libros

no soy más que una sucesión monótona de libros
que crece ad infinitum;

soy un poemario
de versos que se generan
de pedacitos de alma,
sal, canela
y lágrimas artificiales

soy mi propia novela
de principio a fin,
aunque me desconozco
sin título
y todavía no me he leído

soy la crónica de una vida anunciada,
sin rumbo y sin tinta
con la cadencia del ángel
y el suave rugido del asfalto

ando en búsqueda
perenne
de dos ojos y una vida
que se vuelvan
lector
y se lleven bien lejos
la primera duda,

el desconocimiento

🍺

🍺

Beber. Beber para hallar respuesta, o preguntas, o un océano sin fin de posibilidades color espuma. Beber para estar y no estar, para estar en otros lados, para estar en el Guaire o en Macondo. Beber para encontrar luz, beber para cerrar los ojos, beber para cegar(nos). Beber para tener unos sweet dreams. Beber para escapar de las pesadillas. Beber porque José Alejandro te dijo, beber porque no está nadie más con quien beber. To drink, en inglés. Beber en francés, aunque lo hable. Beber, beber y más beber, porque el mundo no es más que una copa agrietada que deja correr el trago poco a poco, ahogándonos en el proceso.

Diastema

Diastema

cavidades separadas
espacio inexorable inamovible
abismo fortuito in/visible
inseparaciones

caos que no se puede
t o c a r

c’est l’amour
dos dientes separados
con complejos de ortodoncista
intentando construir puentes

Paisaje nuevo

Paisaje nuevo

Cambiaría en cualquier momento el verde de tus ojos por el negro de una noche sin gritos.

Tomaría un avión lejos,
a Francia
(no, a Groenlandia)
para no volverte a ver,
y si te llegas a aparecer por allá
tendré que construir una nave
e hiperviajar a otras galaxias
con planetas de colores carmesí y caoba
en donde esté a salvo del pasto, de la mentira,
del engaño
de tu mirada.

Pero no puedo.
No tengo pasaporte,
estoy indocumentado,
y condenado
a buscar los colores del otro lado de los cercos.

 


Imagen: Aero Icarus