Autor: Andrés Ignacio Torres

Geometrías

Geometrías

Elucubrar una huída,
escapar de la ausencia de ambos cuerpos
ante la penumbra;
diseñar un octágono con nuestras partes,
decalogar en conjunto
uniendo parlamentos,
entrelazándolos sin darnos cuenta.

Encontrar todos los caminos de(l) no-retorno.
Perdernos sin miedo.
Reaparecer,
repetir,
volvernos aristas.

Escapar también significa regresar
a un lugar de dimensiones conocidas;
eso es, para mí,
el hogar.

Sober

Sober

Escribo líneas etílicas disociado
y lo hago por ti, como todo lo que hago
sin importar cuál de todas mis identidades adopte.

¿Qué más quieres, aparte de ser
el pensamiento que nunca se va por completo,
ni siquiera en presencia de los geranios y los jilgueros de color caoba?

Y de todas maneras, ocultas tus varias realidades
bajo tonos que desconozco y que no puedo descrifrar:
el alcohol solo ayuda a (re)pensarte
pero no a (en)contrarte.

La palabra por A

La palabra por A

La palabra,
su maldita templanza,
la irónica aliteración;

la preciada característica,
la cualidad perseguida,
su cadencia, su ausencia,
sus bofetadas de cal y asfalto;

la palabra y su silencio,
la palabra y su punzar,
su dolor de mil murciélagos;

la desdicha de llamarse por la misma letra,
la desdicha de no tenerse a sí mismo una vez siquiera.

Transición

Transición

De un año al otro solo hay minutos, tristes y fríos intervalos de rotación; la transición es otra, ya se perdió, ya desapareció. No somos otros, no somos cambio, que nadie diga la palabra evolución.

Otro más. Aquí seguimos.

The Trooper

The Trooper

a J.

Marcho a través de la muchedumbre para llegar a ti,
sin caminos,
sin solicitación.

Solo el poema y los astros
guían a mis piernas,
indetenibles por cuenta de otros,
a tus cauces malditos.

Y si es cierto que podré llevarme tu vida
a cambio de la mía,
entonces me entrego sin premura
al suave beso de la hoz y del abismo:
mi eternidad yace
en tu último suspiro,
en tu último aliento,
en el canto de los pájaros que revolotean nuestras corrupciones.

En esta lucha nadie gana y todos pierden;
o lo que es lo mismo,
perdí al verte por primera vez
y sentir
      tus mariposas en mi pecho,
      tus garras a través de mis tejidos magros,
      tu pólvora ennegreciendo mi piel.