Autor: Andrés Ignacio Torres

Lo cotidiano

Lo cotidiano

Hallar la cotidianidad en los pequeños detalles:
las miradas,
los abrazos,
los mensajes,
los insultos
      — como tú llamándome
          mongólico,
          y yo riendo,
¿qué más queda
cuando te ves atrapado
en un huracán de hilos atados y mariposas?

Inundaciones

Inundaciones

Quiero dejar de llover(me) a cántaros sobre Sartenejas. Esta tierra no merece más salitre orgánico, más falsa autocontemplación, las flores del laberinto ya no aguantan más diluvios ni tormentas, y te lo ruego, Palabra, por tu santo poder, por lo que más quieras, saca a relucir un poco de calor, un Sol o un par de estrellas fugaces, ya da lo mismo, solo hace falta un brillo o una chispa, no más agua, no repares Las Morochas, no más agua, mi casa no soporta otra
inundación.

Preciosa

Preciosa

para describirte tengo que inventar nuevos universos y encapsularlos
sin saber cómo
en el aroma del té caliente,
en las sábanas de Mamá que huelen a suavitel y a limpio,
en el verde de la grama del Parque del Este
(pero del de mi infancia),
en las vallas publicitarias de los restaurantes de Las Mercedes
a los que sueño llevarte algún día,
en los baches de la autopista Prados del Este cuando regreso a casa a las once de la noche
y en el aire que me quitas cuando intento recitarte un poema
y sale un beso.

Colección

Colección

Vivo encerrado en una biblioteca redundante:
mis registros son la representación de los mismos cánticos proféticos,
uno tras otro,
avecinando tormentas y pararrayos, vuelos entrantes y nuevas divisiones;
la tinta se recicla y se olvida,
las memorias carecen de autorreferencia,
y todo se basa en volver, cada tanto,
a la mugre primigenia.

01:47am. Reflexiones (o espejismos).

01:47am. Reflexiones (o espejismos).

la noche es un espejo
que cautiva lamentaciones y nostalgias misceláneas:

se erige, como un rascacielos de monopolio
y rasga con sus antenas puntiagudas
todas las membranas que soportan las angustias;

ellas caen en un charco carmesí, sin fondo,
y lo llenan, se despliegan en papiros y libros oxidados,
roban las estrellas del cielo y dejan agujeros de confesionario.

yo no sé por qué tu mirada, en la noche,
brilla con otros tonos:
pienso,
somos polvo,
soplo: nos elevamos, nos perdemos,
nos desfiguramos,

nos reencontramos,
y sale el sol
(hasta mañana).

Afraid.

Afraid.

Quién no tiene miedo de espantar a los pájaros
de la pradera, de no volver a escuchar sus cantos,
de quebrantar la inmortalidad de los jilgueros y los canarios,
de los cardenales rojizos que Papá solía perseguir a las afueras de Guadalupe
        — ahora, espejismos,

quién no quiere volver a los leones marinos, tumbarse a orillas del mar y esperar
la pesca perfecta, la lucha con todos los tiburones, el regresar quién sabe cuándo
a cuatro paredes, una fogata y una olla llena de fideos tibios,
el sabor
        del hogar.

  baby, i’m afraid of loving you
( really, i’m so afraid
  of hurting again. )

Mis mil y un laberintos, mis mil y un círculos concéntricos,
ahora convergen y confluyen. No lo sé todavía, pero lo presiento:
la sangre ya no es roja, es de un lila tenue, lleno de
        incertidumbres
        desasosiegos
        ansiedades
        penumbras,
                eso es lo que soy ahora:
                   una duda eterna,
                   una persona hecha ave,
                   con alas rotas,
                   y sin saber cómo regresar
                       al Cielo.

Piedra Azul, 01:18am. Vómitos.

Piedra Azul, 01:18am. Vómitos.

Quiero vomitarle mis entrañas a la noche,
exponerle sin premeditaciones todas mis angustias,
la bilis, la metástasis, las ansiedades que me trae:
las estrellas ya no bastan, ya no son
puntos de apoyo,
y los vampiros precisan de nuestros cadáveres
para hacer, de ellos, pólvora y hollín;
quiero excomulgar cada pesar, cada letra erre doble,
cada aliteración bifocal,
rasgar la noche con mis uñas carmesí,
escapar de lo inentendible de los ciclos
y entender que la Liberación va más allá
de las ánimas y los cuerpos astrales.

No lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
[…]

Sin título [II]

Sin título [II]

De noche, resguarda el abismo; la falsa
sensación de seguridad ya no es carencia,
ahora es virtud, ahora el encierro es
voluntario, es exclusión mutua. La luz
de la luna refleja voluntades, el tiempo
avanza más rápido y a veces, solo a veces,
siento que lograré perdonarme el hecho de
haber tejido una botella al mar para naufragar
hacia otras costas.