Mes: agosto 2018

Afraid.

Afraid.

Quién no tiene miedo de espantar a los pájaros
de la pradera, de no volver a escuchar sus cantos,
de quebrantar la inmortalidad de los jilgueros y los canarios,
de los cardenales rojizos que Papá solía perseguir a las afueras de Guadalupe
        — ahora, espejismos,

quién no quiere volver a los leones marinos, tumbarse a orillas del mar y esperar
la pesca perfecta, la lucha con todos los tiburones, el regresar quién sabe cuándo
a cuatro paredes, una fogata y una olla llena de fideos tibios,
el sabor
        del hogar.

  baby, i’m afraid of loving you
( really, i’m so afraid
  of hurting again. )

Mis mil y un laberintos, mis mil y un círculos concéntricos,
ahora convergen y confluyen. No lo sé todavía, pero lo presiento:
la sangre ya no es roja, es de un lila tenue, lleno de
        incertidumbres
        desasosiegos
        ansiedades
        penumbras,
                eso es lo que soy ahora:
                   una duda eterna,
                   una persona hecha ave,
                   con alas rotas,
                   y sin saber cómo regresar
                       al Cielo.

Piedra Azul, 01:18am. Vómitos.

Piedra Azul, 01:18am. Vómitos.

Quiero vomitarle mis entrañas a la noche,
exponerle sin premeditaciones todas mis angustias,
la bilis, la metástasis, las ansiedades que me trae:
las estrellas ya no bastan, ya no son
puntos de apoyo,
y los vampiros precisan de nuestros cadáveres
para hacer, de ellos, pólvora y hollín;
quiero excomulgar cada pesar, cada letra erre doble,
cada aliteración bifocal,
rasgar la noche con mis uñas carmesí,
escapar de lo inentendible de los ciclos
y entender que la Liberación va más allá
de las ánimas y los cuerpos astrales.

No lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
no lo logro no lo logro no lo logro no lo logro
[…]

Sin título [II]

Sin título [II]

De noche, resguarda el abismo; la falsa
sensación de seguridad ya no es carencia,
ahora es virtud, ahora el encierro es
voluntario, es exclusión mutua. La luz
de la luna refleja voluntades, el tiempo
avanza más rápido y a veces, solo a veces,
siento que lograré perdonarme el hecho de
haber tejido una botella al mar para naufragar
hacia otras costas.