Negación

Negación

Negarse a lo prohibido, a lo inevitable,
negarse a todo y negarse siempre,
incluso, ¿por qué no?, negarse uno, negarse todo,
negarse la duda, no permitírsela,
afrontar sin cuidado como los ángeles.

Negarse a ser fuerte es la primera sentencia de nuestra condición como humanos.

🌪🔥

🌪🔥

Tormenta, huracán,
lo inevitable,
lo imbatible:
todo lo que nunca esperé{,
quizás lo que siempre esperé}.

No me queda de otra que empezar a girar al son de tus latidos,
cerrar los ojos, sonreir,
y prepararme, acaso, para el abismo.

No te vuelvas loco

No te vuelvas loco

No te vuelvas loco,
no liberes el desenfreno ni la pasión de los leones marinos.
Ellos son Libres,
no conocen las ataduras del cemento;
tú, en cambio,
eres Hombre, animal en cautiverio,
tu deber es resguardar tu integridad:

no miradas,
no rumores,
no secretos,

por lo que más quieras,
no m á s.

No te vuelvas loco
y rechaza
las pequeñas semillas de otredad, de cambio,
de lo no cotidiano,
así provengan de lo más profundo del ser.

No te vuelvas loco,
no vaya a ser que en tu vaga búsqueda de falsa liberación,
de lo que no está,
un día de estos,
escribas un poema.

Que no se te pase

Que no se te pase

Que no se te pase
ser Eros,
ser Atlas,
saltar de golpe hasta los astros,
(no) esperar el rebote, el golpe,            el choque.

Que no se te pase
llenar el tintero,
escribir tres líneas indelebles para renovar los votos
antes de salir de casa.

Que no se te pase
esperar a Godot en la parada de Bellas Artes,
regresar a los libros con cada parpadeo
      a tres mil poemas por segundo,
perder el autobús, perderte en el viaje
para volver al día siguiente, como si nada hubiera pasado,
con una sonrisa.

Que no se te pase
la mundanidad:
     desayunar almorzar morir cenar otra vez
     ocultarte de noche (algunas noches)
     invocar el canto de los      desdoblar los recuerdos cada noche

     cortar cada hilo,
     ahogarlos,
     ahogarte.

Que no se te pase
ocultar todo atisbo de extrañeza
     – no vocalización, no presencia,
       nunca un fenómeno o manifestación.

Que no se te pase
llenar de humo tu rostro para tener más vida
alrededor de los ojos.

Que no se te pase
escribirle mil poemas a la luna y al futuro
mientras se apagan una a una
las estrellas.

Que no se te pase
limpiar la casa y ordenar las cucharas,
llenar de recogijo a quienes viven contigo,
olvidar la última rebanada de pan y encontrar migajas:

     crear polvo.

Que no se te pase
esconderte de la muchedumbre para bailar salsa
               con dos pies izquierdos,
derramar el trago, derramar el vaso,
ubicar      el otro pie derecho,
cerrar los ojos y volver a nacer
en llamas plateadas.

Que no se te pase
amanecer descalzo,
desconcertado,
en ciertos regazos.

Que no se te pase
recibir un golpe y poner la otra cara,
correr por Chacaito a las 7 de la noche
buscando cómo regresar a quién sabe qué encuentro,
para qué si ya no hay estrellas ni aves migratorias,
solo nubes,
     solo tierra

y tristeza.

Que no se te pase esperar al día en que la barca haya zarpado
y el fuego de altamar consuma todo,
hasta la tinta.

Algunas razones por las que sonrío

Algunas razones por las que sonrío

  1. El olor del té verde pasada la medianoche.
  2. Volver a las raíces, aún sin darme cuenta.
  3. La Autopista del Este a las ocho de la noche.
  4. Los que se van, porque se van.
  5. Los que se quedan, porque me quedan.
  6. Las risas que quedan para siempre.
  7. Las constelaciones, las estrellas que pintaste en mi Universo.
21/04/2018

21/04/2018

Son las 6:56pm. Mi ventana se ha transformado en un lienzo de azules, amarillos y naranjas de tarde, turbados por una única nube uniforme, maciza, armónica.

No estás aquí para compartir conmigo este atardecer.

¿Cómo atardece en Catia? ¿Qué más da?

Compartí contigo mis estrellas fugaces.
Todo lo demás es prescindible.

De la Nada

De la Nada

De repente, el día se hizo noche; la fiesta, Silencio. Caos. O lo que es lo mismo, Nada.

Me recosté del borde de la terraza. Las luces apagadas, la luna ofreciendo ciertos atisbos de lucidez, la neblina que, sin invitación, hacía suya mi morada.

***

Una montaña que sobresale entre la ceguera,
oscura, imponente;
un roble o un pino,
ya no sé distinguir,

símbolos de la vigilia,
del repensar y el despensar.

El olor del café de Mamá a las tres de la mañana
(un espejismo:
Mamá no está
y el café se hace a las cuatro de la tarde),
la lluvia,
la soledad.

El pico del avión que se eleva
sin saber a dónde regresar:
abróchense los cinturones para qué,
más vale caer en picada y morir entre las olas
que otra decepción de altura.

Desdoblarse en otra lengua,
en geometrías que ya no existen.

***

De las líneas de un teseracto desdibujé
una realidad no-sola.

Estabas ahí. Nuevamente ahí.

De la nada, encontré un hogar.

De la Nada, escribí un poema.